martes, 30 de septiembre de 2014

DILUVIO ETERNO

Una mañana mientras llovía
aparece el deseo de verla entre las sabanas.
La almohada evidencia mi agotada lujuria
testigo de la sobra que dejaba.
Un sueño efímero su mirada ardiente,
invierno en llamas que se apagan
en los charcos que sus ojos guardan.

Una tarde cuando llovía
el cristal del carro se nublaba,
labios carnosos que la piel contemplan
mi respiración agita / el temor en su mirada
prisa y ansias / temor y ganas.
El miedo se convierte en osadía
dos testigos de un recuerdo
ahora un karma de mi juego.

Una noche que llovía
la luz se esconde en su guarida,
una cama llama aquellas almas
excitación oculta / sus ganas en silencio
y una luz tenue que en el cuarto oscuro dibujaba
lo desconocido de dos cuerpos mientras aman.

Esta madrugaba cuando no llovía
la casa maldita y vacía de alegría,
el vaivén de esa cintura que se agita

es ya un pensamiento obsceno.
Las sombras delinean tu figura
y es esa presencia todo un riesgo,
poco de cordura sobre un filamento
la culpa censura mi locura
una puerta abierta es mi tormento.

Lluvia que ensordeces cuando caes
no me traigas su consuelo
solo devuélvela a mi cuerpo
gota a gota en un diluvio eterno.

No hay comentarios.: